کتاب نود و سه

اثر ویکتور هوگو از انتشارات امیرکبیر - مترجم: منصور شریف زندیه-داستان تاریخی

نود و سه ‌آخرين رمان ويکتور هوگو، شاعر و نويسنده صاحب‌نام فرانسوي است. اين اثر که نخستين بار در ۱۸۷۳انتشار يافت به تعبير منتقدان، تابلويي خيره‌کننده و حماسي از انقلاب کبير فرانسه است. نام رمان تلخيصي از سال «هزار و هفتصد و نودوسه» است که چهارمين سال انقلاب فرانسه هست؛ سالي سرشار از تلاطمات سياسي که برجسته‌ترين آن‌ها اعدام لويي شانزدهم (در ژانويه) و نيز اعدام ملکه ماري آنتوانت (در اکتبر) همان سال است. سه قهرمان اصلي اين رمان نمايانگر منش‌هايي باارزش‌هاي اخلاقي طبقات خويش هستند; مارکي دولانتناک از اشراف سالخورده‌اي با خلق‌وخوي عبوس است که بر مسئوليت‌هاي طبقه حاکمه آگاهي دارد و آن‌ها را به عهده مي‌گيرد؛ سيموردن نماينده ملت است که اشتياق او به بازيافتن کرامت انسان سبب مي‌شود تا نمايندگان کنوانسيون را برانگيزاند؛ و سرانجام گوون نجيب‌زاده‌اي است که پيوستنش به صفوف ملت، تجسم کوشش بلندنظرانه طبقه‌اي در شرف اضمحلال است که در راه تجديد حيات خويش تلاش مي‌کند. اين هر سه پيوندي يکدلانه با يکديگر دارند، اما پيوندي که به رغم ژرفاي آن هيچ نتيجه‌اي دربر ندارد، چرا که روش‌هاي هريک جداي از ديگري است و همين چالش است که روند حوادث را به پيش مي‌برد.


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معرفی کتاب نود و سه از نگاه کاربران
Although obviously not the edition with the Ayn Rand introduction because dear God why.

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Sobre El noventa y tres (1874), última novela de Victor Hugo –aunque no su última obra, ni mucho menos- pueden escribirse muchísimas cosas, enfocadas desde muchos ángulos, como ocurre con toda la obra hugoliana. Yo no voy a detenerme en pormenorizar la novela ni en resumirla, porque para eso ya está la novela en sí misma, y muchas sinopsis aquí y allá. Sin embargo, voy a dar cuatro datos para resaltar otros cuatro aspectos que me han llamado la atención sobre esta obra.

No leas esta obra si te aburre la Revolución Francesa, si te aburren las batallas, o la novela bélica. No la leas si buscas historias de amor. Aquí no hay Ethels, ni Esmeraldas, ni Fantinas, ni Cosettes, ni Deas, y por lo tanto tampoco están sus partenaires. No. Simplemente, la guerra de los realistas contra los revolucionarios. Bretaña contra París. Y entre una vasta miríada de nombres y hechos históricos –de verdad, muy vasta- una historia muy esquemática, que por desgracia queda en un plano muy inferior respecto al resto del texto.

Los hechos de la Revolución y todo lo que se le relaciona es un tópico clásico en la narrativa de Hugo. En otras novelas funcionaba como algo circunstancial, o mero telón de fondo, pero aquí es protagonista absoluta. Por lo tanto habrá política, ideales, batallas, historia, e individuos movidos por los hilos de los grandes pensadores, (aquellos diálogos imaginados entre Robespierre, Danton y Marat son tremendos) que a su vez mueven los hilos de los demás. No podía faltar tampoco otra marca del autor; sus disertaciones referentes a todo tipo de temas, que enriquecen sus textos y lo dinamizan. Y es que solamente por este ingrediente tan común desde Nuestra Señora de París, este Hugo, el Hugo ensayista, hubiese merecido el Nobel de literatura, si en su época hubiese existido el Nobel. Se lo podrían dar póstumamente, pero en nuestros tiempos no está de moda Victor Hugo, y el último Nobel le fue concedido a uno que toca la armónica. Corramos un tupido velo y volvamos al maestro.

Las disertaciones del “Novena y tres” se mueven entorno a los hechos de la Revolución, la insurrección de la Vendée (los realistas, es decir, los contrarrevolucionarios), el pasado y el porvenir del pueblo, y la escala de grises que hay entre lo más intrínsecamente humano a los afanes más heroicos de sus personajes, aunque no tan heroicos como los grandes personajes de otras novelas y dramas del autor.

Si no eres un experto en la Revolución o la Guerra de la Vendée, como yo, me temo que no disfrutarás mucho de este libro. Te perderás entre hitos y catálogos de nombres propios desconocidos. Si tienes tiempo y ganas, la leerás acompañado de un par de enciclopedias, porque la edición de la editorial Montesinos, no añadiendo más que tres o cuatro notas aclaratorias, no ayuda en nada. ¡Reivindico la recuperación de los escoliastas en las editoriales!

Vamos a ver; que Victor Hugo de por hecho que el lector conoce los hechos históricos tiene justificación y es totalmente válido, pues él ponderaba muy alto el nivel intelectual de sus seguidores. Que una editorial de por hecho lo mismo, no tiene justificación. Resultado: una novela accesible sólo a unos pocos, porque la trama ficticia y sus personajes se quedan en un simple vehículo para narrar los hechos históricos. No encontramos la gran profundidad en la psicología de los héroes de otras de sus novelas, ni las grandes historias personales, ni la fecundísima imaginación con las que Hugo sazonaba aquellas maravillosas historias.
Con esto no quiero desalentar a nadie, ni valorar si se trata de una buena o de una mala novela. Con Hugo no son válidos esos extremos, porque ya lo he dicho antes, sus obras son una amalgama de muchos elementos, y entre sus líneas se intuye una gran sabiduría que deslumbra a cualquiera con dos dedos de frente. Otra cosa es el entretenimiento que pueda encontrarse entre sus páginas, y eso irá a gusto del consumidor, así que mi opinión es totalmente inválida en ese sentido.

Victor Hugo hizo de “El noventa y tres” una epopeya de la Revolución, y el modelo que toma es Virgilio, que a su vez tomó de modelo a Homero. Las constantes alusiones a Virgilio en gran parte de su obra son bien conocidas, pero no he encontrado ninguna crítica o estudio (que debe existir, seguro) que conecten esta novela con la Eneida. Pues bien, he aquí el típico catálogo homérico de la flota naval en pos del enemigo que después de otros poetas tomó Virgilio. Los bretones contra la ciudad de París –o París contra los bretones- como los troyanos contra los rútulos, o los homéricos aqueos de la Ilíada contra las murallas de Troya (los revolucionarios sitiando a duras penas la Tourgue de los realistas) y, una frase muy corta pero muy reveladora:

«Tres veces fijó en su sobrino la puntería y tres veces erró el blanco.»

¿Le suena a alguien? Es la típica oración homérica con el ritual número tres, que encontramos en Odisea e Ilíada, en Apolonio de Rodas (Argonáuticas), en Virgilio (Eneida) en Ovidio (Metamorfosis), etc.

Cuando uno se encuentra estas cosas, es difícil no seguir buscando analogías, y puede convertirse hasta en un juego divertidísimo. Es entonces cuando te das cuenta de que el capítulo “Pequeños ejércitos y grandes batallas” (Cap. III del libro segundo de la Tercera Parte) comienza inspirado completamente por el libro IX (verso 176) de la “Eneida” . En éste, el ejército de Turno, orgulloso, incauto y confiado, tras una juerga improvisada, duerme a pierna suelta en su campamento, creyendo tener asediados a los hombres de Eneas, circunstancia que aprovechan Niso y Euríalo para salir en busca de aquél, y de camino, cargarse a unos cuantos rútulos. En Victor Hugo:

«Al llegar a Dol, los campesinos se desparramaron por la ciudad, haciendo cada uno lo que le vino en gana, […] Habían resguardado su artillería y los bagajes bajo los portales del antiguo mercado, y cansados, comiendo, bebiendo y rezando el rosario, se tendieron sin orden por la calle, más obstruida que guardada. Al caer la noche la mayoría se durmió, teniendo por almohadas los morrales. […] Era una apacible noche de julio; las constelaciones resplandecían en el oscuro azul del firmamento, y todo aquel vivac, que más que el campamento de un ejército parecía el reposo de una caravana, se abandonó pacíficamente al sueño»

Entonces Gauvain, aprovechando el descuido del enemigo, saca sus piezas de artillería, y con sigilo las enfila por la calle principal, apoderándose de ella. Y ahí despiertan unos, alzan el gallo y ya tenemos batalla.

Después de estas conexiones entre Hugo y los antiguos poetas, uno se acuerda de la fascinación que el Canal de la Mancha ejerce en aquél, y que tan importante sería en su vida y a la que dio tanto protagonismo en su obra. Veinte años exiliado entre sus aguas se reflejaron en sus obras; en “Los trabajadores del mar” sería escenario principal, casi único, y en “El hombre que ríe” jugaría un papel fundamental. El Canal de la Mancha, con sus corrientes y sus escollos, fue para Victor Hugo las fatales Escila y Caribdis de la Odisea, y las Simplégades de las Argonáuticas, a las que hace referencia de manera directa en tantas páginas de sus obras.

Cuando uno ya se ha adentrado en el universo de este hombre advierte que el Canal de la Mancha es un enclave terrible y enigmático que Hugo diviniza como un aedo de la antigüedad. Así es: Victor Hugo es al Canal de la Mancha lo que Homero al estrecho de Mesina, y lo que es Apolonio al Bósforo. Pero esto lo desarrollaré otro día, a propósito de los maravillosos cuadros fúnebres con los que pintó las desventuras y los naufragios de “Los trabajadores del mar” y “El hombre que ríe”.

En “El noventa y tres”, si bien mucho menos terrible, volvemos al Canal de la Mancha y a sus aguas implacables, a los escollos de las islas Minquiers, y a las pobres almas que allí se debaten entre la vida y la muerte. En este caso tenemos una lucha encadenada; la máquina contra el hombre, el hombre contra el mar, el mar contra el barco, y finalmente, el hombre contra el hombre; contrarrevolucionario versus revolucionario.

De este capítulo me quedo con la lucha de la máquina contra el hombre. No, el padre de este tópico no fue Arthur C. Clarke ni Kubrick, e ignoro si fue Victor Hugo, (la polémica de la máquina industrial como usurpadora del obrero ya floreció tiempo atrás) pero está claro que no es algo tan moderno como muchos piensan.

Lo que Hugo nos presenta en el capítulo “Tormentum belli” a bordo de la nave Claymore, es una lucha entre una máquina y un hombre, que en el fragor de la batalla adquiere tintes épicos. Gilliat luchaba contra la naturaleza en “Los trabajadores del mar”. En “El noventa y tres” un artillero lucha contra un cañón desprendido de sus amarras, y con el vaivén de las olas va destrozando el casco del barco, que a su vez lucha contra la corriente, dirigiéndose a una flota entera que amenaza con hundirlo. La muerte es segura, pero la gloria de sus hombres dependerá, como en las epopeyas de los antiguos, de su forma de afrontarla.

Lo que el incidente del cañón desprendido hace que se convierta en una lucha, es el hecho de que Victor Hugo describa el cañón y sus movimientos como si de una bestia se tratara. La tripulación entera intenta frenarlo, y el artillero responsable del incidente se enfrenta a él con el arrojo de un Heracles contra el león de Nemea. El cañón se nos describe como:

Una “langosta colosal”, que saltaba “como un tigre sobre sus cuatro garras”. “La batalla de la materia contra la inteligencia; el duelo de la cosa contra el hombre”, “Se diría que el cañón tenía alma, pero un alma llena de odio y rabia; parecía que aquel monstruo estaba dotado de ojos, y cualquiera hubiera dicho que espiaba al hombre. Se percibía cierta astucia en aquella masa, porque escogía los momentos de su ataque. Era como un gigantesco insecto de hierro, parecía tener voluntad demoníaca.”

“El artillero conocía su cañón y le parecía que vivía con él desde hacía tiempo; le había metido muchas veces las manos en la boca, era un monstruo familiar y empezó a hablarle como si fuera su perro.”

Esto es lo que otros autores habrían descrito: un artillero intentando poner remedio a la amenaza de un cañón desatado. Pero Victor Hugo, como siempre, va más allá, y animaliza al objeto, le dota de personalidad, autonomía e inteligencia figurada, para presentarnos una batalla tremenda que trasciende el simple incidente para provocar nuevas reflexiones en sus lectores.
Todo esto pasa en una nave que va a la deriva, donde la fortuna de su tripulación depende de una máquina rudimentaria. ¡Y yo que creía que Hal 9000, con su inteligencia artificial, era algo tan moderno! No sé si valdrá la comparación, y algunos dirán que exagero, porque Hal 9000 realmente pensaba y actuaba como humano, y las dotes animales de este cañón son solamente figuradas, y en todo caso evocadas por la imaginación del narrador, pero lo que está claro es que Victor Hugo ya incidió en esta cuestión en el siglo XIX.

Y con esto es con lo que me quedo, por el momento, de todo el Noventa y tres. Las referencias a la Eneida, el combate del artillero con el cañón, las digresiones y disertaciones varias, y poco más. La historia del sobrino y su tío, enfrentados por bandos rivales, me deja frío, la historia de la madre y sus tres niños, me deja frío, el capítulo dedicado a los tres niños encerrados en la torre me parece lo más ñoño, anodino, soporífero, y horroroso que he leído en todo Victor Hugo. Nunca me he referido a él en estos términos, pero no puedo pensar otra cosa sobre ese capítulo.

Por ahí he leído que algunos prefieren esta novela a Nuestra Señora de París. Yo no puedo discrepar más, pero eso es sólo mi opinión subjetiva. Así que, léasela quien quiera, pero que tenga en cuenta lo que conlleva para luego no quejarse gratuitamente. Yo sólo puedo recomendar, a los que quieran iniciarse en la obra hugoliana, que no elijan el Noventa y tres. Y a los iniciados, aconsejo que la lean, que todo libro de Hugo, de cualquiera de los tantos géneros cultivados por él, encierra una joya para cada uno.

Dejo algunas citas. Entre ellas una dedicada a todos los que dicen que Victor Hugo nunca se pronunció sobre la cuestión de la trata de negros y la esclavitud.

@Es fácil admirar a los mediocres y las colinas; pero lo que es grandioso, genio o montaña, asamblea u obra maestra, visto de cerca espanta. Toda cima parece una exageración; el subir fatiga; el que sube se sofoca en los lugares escarpados, se escurre en las pendientes, se lastima en las asperezas que, sin embargo, son bellísimas; los torrentes espumosos le anuncian precipicios; las nubes le ocultan las cumbres, la ascensión le aterra tanto como el peligro de la caída; de aquí que la admiración sea mucho menor que el espanto, de aquí ese sentimiento extraño que puede llamarse sublime; se percibe el monstruo, no el [email protected]

@La época del Renacimiento produjo sus últimas obras en tiempos de Luis XV, y desde entonces se efectuó una reacción. Después de las deslumbradoras orgías de forma y color del siglo XVIII, el arte se puso a dieta y no se permitieron otras líneas que las rectas. Este género de progreso condujo en último término a la fealdad, produciendo el fenómeno del arte reducido a simple esqueleto. El inconveniente de esa especie de prudencia y abstinencia consiste en que el estilo, a fuerza de ser sobrio, se convierte en [email protected]

@La Convención promulgó este gran axioma: “La libertad de un ciudadano termina donde comienza la libertad de otro ciudadano”, axioma que resume en dos líneas la sociabilidad humana. […] La Convención anatematizó la trata de negros; abolió la esclavitud…”

“…Robespierre tomó el uso de la palabra y disertó por espacio de dos horas, mirando a Danton a veces fijamente, lo cual era grave, pero otras de soslayo, lo cual es peor.”

@La historia tiene su verdad, la leyenda la suya. La verdad legendaria es de otra naturaleza que la verdad histórica; es una invención que tiene por resultado la realidad. Por lo demás, la historia y la leyenda se proponen el mismo objetivo: describir, bajo el aspecto del hombre momentáneo, al hombre [email protected]

@A ciertas horas, la sociedad humana tiene sus enigmas, que para los ilustrados se resuelven en la luz y para los ignorantes en oscuridad, violencia y [email protected]

@[Gauvain] Tenía aquel aire afeminado que en las batallas es [email protected]

@Las guerras entre parientes forman toda la historia de la Edad Media; los Etéocles y los Polínices son tan góticos como griegos, y Hamlet hace en Elsinor lo que hizo Orestes en [email protected]





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Vous parlez de la liberté mais ... vous l estimez !?
Vous parlez de légalité mais ... croyez- vous !?
Vous parlez de la fraternité mais ... vous vous tolérez !?


@La révolution est une action de linconnu. Appelez-la bonne action ou mauvaise action, selon que vous aspirez à lavenir ou au passé, mais laissez-la à celui qui la faite @

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Reading Challenge 2016.
8. Un libro ambientado en Europa.


O el terror será la mentira de la revolución. Libertad, igualdad y fraternidad son dogmas de paz y armonía; ¿por qué darles aspecto espantoso? ¿Qué pretendemos? ¿Conquistar la voluntd de los pueblos en pro de la república universal? Pues no debemos infundirles miedo. ¿De qué sirve la intimidación? Los pueblos, como los pájaros, huyen de los espantajos; no se debe obrar mal para hacer el bien.

3,5.

@El noventa y [email protected] de Victor Hugo es una novela histórica que nos habla de la Revolución francesa. En 1793 el pueblo francés estaba harto de monarquías impuestas por los nobles, y con ideas revolucionarias y socialistas, pensaban fundar una república que uniera a la sociedad por un bien común. Entonces, tenemos guerras, sangre, crueldades y bondades insospechadas a lo largo de la obra.

Si he de ser sincera, me gustó, pero resultó aburrido a momentos. Para mí, la novela subía y decaía, subía y decaía, creo que por los pasajes de acción y el sufrimiento que se vivía. En el medio de la acción están Gauvain y Lantenac, el primero republicano y el segundo realista. La mayor parte de la novela se centra en ellos como jefes de estas dos contiendas, con todas las amarguras y victorias que esto pueda acarrear. Victor Hugo hace muy bien sus descripciones, y sus personajes son bien desarrollados, muestran las emociones humanas y delimita qué papel y qué temperamento tendrá casa uno. Micaela Flechard, por mucho, brilla en sus apariciones con sus sufrimientos, (view spoiler)[casi la matan y los realistas se han llevado a sus hijos, y no con fines caritativos (hide spoiler)] en contraste a la pesada carga que tienen los hombres en los acontecimientos. Hay militares, campesinos, pobres, clérigos, literatos, etc. Todos buscando un bien que, al parecer, está de su parte y desde su verdad. Micaela, simplemente, espera sobrevivir.

La monarquía es representada por Luis XVI y María Antonieta, personajes históricos que no toman mucha relevancia en la obra. Solo se quiere acabar con estos seres para ser otra nación, una nación más justa y equitativa. Además de los pasajes y ambientes tan bien descritos por Victor Hugo, se muestran muy bien todas las desigualdades sociales, las crueldades de la guerra y sus terribles consecuencias, lo difícil que la pasan quienes no tienen nada que ver con estos asuntos y solo quieren trabajar y vivir. Recrea los acontecimientos con suficiente don poético, y te hace reflexionar sobre las luchas sociales.

Mi edición es pésima, por tanto, tuve que recurrir a wikipedia para saber de Robespierre, Dantón y Marat, que tienen gran peso en la obra (porque tuvieron gran peso en la Revolución francesa). En fin que, para ser la primera vez que leo a Victor Hugo, ha estado bien. Aún espero leer @Los [email protected]


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This is a special book.
Although the first sentence alone should have served as a warning, I continued to read in the hopes that I could use this translation for a literature in translation class. It contains one of the worst translated paragraphs Ive ever read:
@But all human beings had disappeared. Where were they. Very far off, perhaps; perhaps quite near, hidden, blunderbuss in hand. The wood seemed deserted. Solitude-- hence distrust. They saw no one; so much the more reason for fearing some one. They had to do with a forest with a bad [email protected]


And the single worst sentence:
@In the species of watch and search confided to scouts, the officers have small need to interfere; the right thing seems done by [email protected]


If there does indeed exist some kind of psychic unconsciousness or afterlife, then Robert Louis Stevenson is flipping around violently in his grave at the knowledge that his preface has been reprinted. Because I checked, and it seems--despite all the evidence to the contrary that is conveniently located within the appropriately fug-ugly graphic design on the covers of this book--that Google Translator did not actually exist in 1908.

On a more positive note, anyone who reads this edition will be painfully aware that this was not originally written in English. It will make you think. It will make you stab your eyes out. Then it will make you go and download the completely free and utterly superior translation available here.


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